El Archivo Nacional de Filipinas cuya denominación original en inglés es Records Management Office, o en tagalo "Tanggapan sa Pamahala ng mga Kasulatan at Sinupan", alberga la colección documental española más grande y antigua de Asia. Se trata de los documentos producidos por las oficinas públicas dependientes de la Administración española en las islas filipinas, durante el periodo colonial de estas islas (segunda mitad del XVI a finales del XIX).
La sede central del Archivo Nacional de Filipinas se encuentra ubicada en el edificio de la Biblioteca Nacional, calle T.M. Kalaw, Ermita, al sur de Intramuros y al Oeste de Roxas Boulevard y muy próxima a la bahía. En su lado Norte limita con el parque Rizal, antigua Luneta de Isabel II. En estos locales se encuentran las oficinas administrativas, la sala de investigadores y referencia, las dependencias de atención al público, la dirección, el depósito principal de documentos y el laboratorio de restauración.

Es un archivo que cumple una doble función como archivo histórico y como archivo intermedio, con documentación desde el siglo XVI al siglo XX. Desde los años 70 no recibe documentación contemporánea por falta de espacio en sus depósitos.

Procedencia de sus fondos

Se pueden dividir en cuatro grandes grupos:
- el fondo procedente de la administración española (s. XVI-XIX);
- el fondo procedente de la administración americana (primera mitad del XIX);
- el fondo procente de la ocupación japonesa (1939-1942), en el que se incluye la colección de crímenes de guerra de soldados, oficiales y jefes japoneses;
- el fondo contemporáneo procedente de la administración filipina (la Mancomunidad y la actual).

Génesis y creación

El origen del Archivo Nacional de Filipinas puede ser rastreado a finales del siglo XIX, todavía durante el periodo de administración española.
En efecto, en 1889 D. Benito Perdiguero, oficial archivero de la Secretaría del Gobierno General de las islas, dirige a la misma un informe, justificando la dificultad en conseguir resultados positivos a la hora de reorganizar el archivo de la Secretaría debido a la falta de espacio y personal. Señalaba la mezcla de documentación, pues documentos antiguos, con un valor histórico, se encontraban junto con los nuevos, éstos todavía con un valor administrativo de uso actual, indicando que situación similar se daba en los archivos de la Intendencia, Impuestos, Contaduría, Dirección General de Administración Civil, etc. Perdiguero era de la opinión que la situación requería una actuación urgente y planteaba la necesidad que había en crear un archivo general del Estado en Manila y que contara con suficiente amplitud y personal cualificado.
Tras la pérdida de la colonia y de acuerdo con las diposiciones del articulo VIII del Tratado de Paris, la administración americana ordenó agrupar todos los archivos en un sólo lugar.
Fue Manuel Iriarte, antiguo pagador de la Inspección de Obras Públicas, quien se ocupó de la organización, cuidado y posterior clasificación de los fondos. El 4 de octubre de 1901, Manuel Iriarte presenta un informe retomando la antigua idea del Intendente, sobre la conveniencia de reunir los documentos españoles en el archivo de la Intendencia, pues se encontraban dispersos en diferentes edificios dentro y fuera de Manila. Además, durante los primeros momentos de la ocupación de la ciudad por el ejército norteamericano hubo muchas pérdidas de documentacion pues algunos legajos fueron utilizados como combustible, sin contar con el considerable desorden y el mal estado de conservación que se observaba.
Esta denuncia tuvo su eco, pues la Ley 273 del 21 de octubre de 1901 establecía la creación de la Oficina de Archivos, la cual dependería del Departamento de Instrucción Pública, y estaría "a cargo del cuidado de los mencionados documentos públicos, de acuerdo con la ley, o por orden del gobernador civil, y que deberian estar depositados en los Archivos insulares".

Desarrollo histórico

En 1902 la Oficina de Archivos se traslada al edificio del Ayuntamiento, en lo que suponía su cuarto traslado, pero no definitivo, pues ese mismo año vuelve de nuevo al edificio de la Intendencia. Las funciones de la Oficina de Archivos se perfilaron en 1903 y en el mismo año la Oficina de Patentes, Marcas de Fábrica y Derechos de Autor pasaba a ser responsabilidad de la Oficina de Archivos.
En 1916, la Oficina de Archivos pasa a formar parte del Museo-Biblioteca de Filipinas, antigua institución de origen español, que en estos momentos dependía administrativamente del Ministro de Instrucción Pública. Sin embargo, en este mismo año, experimentó dos cambios administrativos sucesivos, pasando a depender del Departamento de Interior en agosto y posteriormente al Departamento de Justicia, en noviembre.
Tras la creación del Senado filipino en 1916, éste decretó el traslado del archivo de la Intendencia al edificio del Ayuntamiento, pues necesitaba dicho espacio para sus oficinas. Los documentos fueron depositados en el antiguo recinto de los establos del Ayuntamiento de Manila. En éste edificio permanecieron hasta 1938. Hasta 1928 el archivo había formado parte orgánicamente del Museo-Biblioteca de Filipinas y tenía sede en el Departamento de Justicia, pero a partir de aquel año dicha institución pasa a denominarse Biblioteca Nacional quedando bajo jurisdiccion del Senado filipino.
Al abolirse éste en 1935, paso a depender directamente del presidente de la Asamblea Nacional. En 1936 se legisla ampliamente sobre su funcionamiento, estableciendo una Junta Documental, que permaneceria en sus funciones hasta 1946, encargada de determinar el valor de los documentos a efectos de su eliminacion o conservacion, asi como los periodos y tipos de documentos que debian pasar al archivo. En 1938 la Biblioteca Nacional y, consiguientemente, junto con el archivo volvieron a quedar bajo la dependencia del Departamento de Instrucción. Asimismo el archivo fue trasladado a la fábrica de hielo del Gobierno en la plaza de Lawton (actual Bulwagang Bonifacio), fuera de Intramuros. Tan solo tres años despues, en 1941, se trasladó de nuevo el archivo, quedando los documentos depositados en lo que fue una cocina de la antigua la Prisión de Bilibid, en la calle Oroquieta (distrito de Santa Cruz en Manila), pues la Armada estadounidense necesitaba la fábrica de hielo para almacenar alimentos, en este traslado se perdió gran cantidad de documentos.
En 1946 la Biblioteca Nacional, de la cual formaba parte el archivo como una de sus divisiones o departamentos, cambia de nombre y pasa a llamarse "Oficina de Bibliotecas Públicas", adscrita al nuevo Departamento de Educación, antes denominado Departamento de Instrucción e Información.
En 1953 se decidió trasladar parte del archivo al cuarto y último piso de la biblioteca de la Universidad de Filipinas, en Diliman, Quezon City. Se comenzaron los trabajos, y en trece días se trasladaron casi 5.000 pies cúbicos, que representaban unos 22.680 legajos. Sin embargo este traslado tuvo que ser suspendido por falta de fondos, quedando prácticamente la mitad del archivo en la prisión de Bilibid.
En 1958 una orden presidencial crea el Departamento de Servicios Generales, transfiriendo el archivo a éste desde el Departamento de Educación y quedando bajo su tutela con el nombre que conserva hasta nuestros días: Records Management Office (RMAO) o Tanggapan sa Pamahala ng mga Kasulatan at Sinupan, en tagalo, si bien siempre se le ha conocido popularmente como National Archives, es decir, Archivos Nacionales. Asimismo el archivo se organizaba administrativa y orgánicamente en tres divisiones o departamentos: la División de Archivos (o archivo histórico), la División de Documentos Contemporáneos (o archivo intermedio) y la División de Conservación de Documentos (o departamento de conservación y restauración).
En 1967 se ordena el traslado a la 8ª y 9ª planta de la Biblioteca Nacional. El terremoto de 1991 hace que se trasladen los fondos de la 9ª planta y parte de la 8ª al piso bajo del edifico de la Biblioteca Nacional, hoy cedido al Archivo.
En 1999 el Archivo pasa del Departamento de Educación, Cultura y Deportes (DECS) a la Comisión Nacional de Cultura y Artes (NCCA) que hasta entonces habia sido un cuerpo consultivo sin agencias o dependencias del Estado a su cargo.